La maldición de la venta Online

Cuaderno de Bitácora 08 de Septiembre de 2025

Hoy, como para muchos de nosotros, ha sido el primer día de colegio de nuestros hijos: preparativos, nervios de última hora para que no falte nada, tareas, libros, lecturas, almuerzo… todo listo y perfecto para ellos.

Y claro, aprovechando ese café mañanero y esos minutos de respiro que nos regalan mientras están en clase, me dije a mí mismo: “Voy a dar rienda suelta a mis impulsos consumistas y comprar un cardumen de esas maravillosas corydoras pigmeas que me vuelven loco”. Sí, ya sé que más de uno me dirá que, por su estilo de nado, parecen más rasboras que corydoras, pero aun así creo que serán el complemento perfecto para mi cardumen de rasboras maculata y kubotai.

Así que, de paso para disfrutar un rato con mi amigo Juan, me fui a la tienda donde suelo comprar habitualmente, convencido de que ya en septiembre no habría problemas. Pero al llegar: cajas por en medio, personal nuevo y la voz de un dependiente amable preguntándome si podía ayudarme.

—Por supuesto, quiero diez corydoras pigmeas si tienes —le digo.
—¡Sí, sí que tengo! —responde mientras agarra el salabre. Pero de pronto se detiene: —Un momento, no sé si llegaré a las diez.

Las cuenta, yo también, y le digo:
—¡Tienes trece!

Entonces se va al ordenador, revisa no sé qué, y me suelta que “están todas vendidas en la plataforma online”.

No soy muy partidario de quejarme, pero no es la primera ni la quinta vez que me pasa algo así. Y lo curioso es que luego les molesta que compres en otro lado, mientras ellos mismos priorizan la venta online frente al cliente que se toma la molestia de ir en persona.

Al final, este tipo de cosas solo llevan al deterioro del comercio físico. Por mi parte, lo tengo claro: no pienso perder ni un minuto más comprando allí, porque para ellos el cliente presencial siempre será secundario frente al que compra desde la web, esperemos que eso cambie.

Deja un comentario